Nos enseñó que el pueblo es libre cuando es socialmente justo, económicamente libre y políticamente soberano. Y la Argentina ya no fue la misma.

Puso a la Argentina de pie; organizó la sociedad a través del trabajo, la producción y la ciencia; consagró derechos a los trabajadores, las mujeres y los niños, dándole dignidad y alegría a los argentinos.

El país que soñó no es sólo un recuerdo; es un ejemplo que nos motiva a seguir construyendo.

Los mejores días fueron, son y serán peronistas.